viernes, 3 de septiembre de 2010

¿Por qué haces lo que haces?


Si respondes a esa pregunta en este preciso instante, podrás conectarte con tu propio ser, y al mismo tiempo, podrás sentir la energía que te mantiene realizando lo necesario para lograr tu objetivo, eso es lo que llamo “El Poder del Motivo”.
El diccionario de la Real Academia Española define la palabra "poder" como capacidad para actuar, y eso es precisamente lo que se necesita para generar un resultado...¡acción!. Necesitamos hacer algo para producir resultado que queremos lograr, pero para lograrlo necesitamos la energía que te impulse y mantenga en el camino. Esa energía proviene de “El Poder del Motivo”.

La pregunta mágica

¿Cómo hacer para que surja ese poder dentro de ti?, es muy simple, pero mágico. El poder podrá surgir dentro de ti mediante una pregunta que debes hacerte y responder sinceramente, honestamente. Con esto no quiero decirte que debes sentarte en posición de loto sobre la cima de una montaña o meditar profundamente y poner tu mente en blanco....no. Hazte la siguiente pregunta ahora o cuando quieras y con los ojos bien abiertos: ¿Por qué hago lo que hago?.
Puedes adaptarla a cualquier aspecto de tu vida...¿por qué haces lo haces?, ¿por qué vives donde vives?, ¿por qué trabajas donde trabajas?, ¿por qué estudias esa carrera?, etc.

La verdad está dentro de ti...pero ¿te gusta realmente lo que haces?, ¿quieres cambiar tu situación?, entonces, ¿por qué no estas haciendo algo para cambiarlo?. Al responder tu propia pregunta, seguro comenzará a surgir la energía necesaria para que actúes de inmediato. Quiero recomendarte algo tremendamente poderoso: ocúpate de descubrir tu misión en la vida, conéctate al motivo que te hace vivir y lo disfrutarás, te lo aseguro.

No sé lo que quieras lograr en tu vida, eso lo sabes tú, pero de que necesitarás energía para realizarlo, la necesitarás. Debes buscar el motivo más ardiente que te ayude a moverte hacia adelante y entonces podrás tener acceso a toda la energía que necesites para conectarte con tu propio ser. Lo primero que debes saber es que la fuente de esa energía es abundante, es infinita y está disponible para ti en todo momento, cuando la necesites. Lo único que necesitas es conectarte y la manera más fácil es mediante un sincero deseo de corazón, eso se llama motivo. Cuando tienes un motivo significa que tienes la motivación por lograr algo, por alcanzar una meta.


Al formularte la pregunta ¿Por qué hago lo que hago?, pueden surgir dos clases de respuestas, motivos o razones. Los motivos, son los deseos de tu corazón, mientras que las razones son causas por lo que alguien más te pide que hagas. Todos nosotros hacemos cosas por ambas causas: motivos y razones. Sin embargo, solo la gente más feliz y realizada hace más cosas por motivos que por razones. Se trata de que inclines la balanza hacia tu corazón y entonces el poder para emprender la acción con toda la energía necesaria, surgirá como una consecuencia a través de ti.

Es hasta entonces cuando comprendes el hecho de que hacer las cosas obedeciendo razones, hace que logres terminar tareas útiles y productivas, pero solo hasta que haces las cosas responsabilizándote por tus motivos. En ese momento es cuando descubres que estarás haciendo la tarea más importante de tu vida, es lo que quieres en realidad. El surgimiento de la tarea más trascendental de tu vida es un privilegio de tu fuente interior, tus motivos, tus deseos de corazón.

En las razones por las cuales haces lo que haces pueden existir errores en los resultados, pero en los motivos por los cuales actúas, cuando obedeces sinceramente los deseos de tu corazón, no existe índice de error; ahí todos tus resultados, sean como sean, son parte de la perfección hacia la cual estamos destinados todos.

Cuando te conectas con tu verdadero motivo no existe el error, cuando te conectas con el motivo de tus acciones estas siendo lo que quieres ser y hacer. Las razones por las cuales haces lo que haces siempre te las dirá alguien. En cambio, tus motivos nadie te los podrá decir, tú solo los debes encontrar y esa búsqueda es apasionante.

Por supuesto, es mucho más fácil y cómodo hacer las cosas porque alguien nos dice que las hagamos, ahí hay comodidad, ahí podemos endosar responsabilidades a otros y sentirnos exentos de ella, pero en ese sentido, solo podremos encontrar el vacío existencial.

En cambio, la búsqueda y el encuentro de un motivo hace que tu vida tenga sentido, sientes que vives con un propósito en mente, es cuando la energía que fluye a través de ti hace que quieras hacer las cosas de manera natural, surge el poder de un deseo de corazón. Cuando te conectas al motivo de tu vida, la emoción por existir es lógica, se convierte en un viaje agradable.

En nuestra cultura, cuando alguien habla de un intento se suele entender como el esfuerzo por realizar algo en virtud de lo que queremos, es tratar de hacer algo. Pero hoy, quiero decirte que lo veas desde otro punto de vista el “Intento”, míralo como una energía que puede fluir a través de nosotros tan solo si nos conectamos con ella. Algo importante es que puedes lograr cosas increibles cuando haces conexión contigo, así lograrlas lo que quieres sin el más mínimo esfuerzo.

Los viejos esquemas mentales

Recuerda que nuestro esquema mental tradicional nos dice: hay que luchar duro para obtener lo que quieres, tienes que sufrir para merecerlo y lograrlo. Si cambiamos esa conducta, esa manera de pensar, podremos cambiar la fórmula de esta forma: conectarse para obtener, disfrutar para merecer. Todo quedará así y tu podrás decirte a ti mismo que: hacer lo que te gusta es conectarte al intento, comprender el poder de un deseo de corazón, es vivir tu motivo.
Saber que puedes conectarte con esa fuerza y que tú eres parte de esa fuerza del universo significa que eres capaz de unirte a esa poderosa energía y podrás manifestar lo que desees de corazón en tu vida. Estos son los momentos en que dejas de esperar un milagro y te conviertes en un milagro de vida.



El poder de un deseo de corazón

Durante años nos acostumbraron a creer que para lograr las cosas se requería de fuerza de voluntad acompañada de una férrea disciplina. Lo único que necesitas para obtener algo es simple y sencillamente desearlo, hacerlo que suceda y se hará realidad. Dicen que desear no es suficiente, es cierto, tienes que darle forma a tu deseo, ponerle corazón y hacer que se haga realidad con tus propias manos. Ahora pregúntate: ¿por qué haces lo que haces?

Pensamiento:

“Recuerda siempre que tu propia resolución de triunfar es más importante que cualquier otra cosa”. Abraham Lincoln


2 comentarios:

Fernando Rodríguez dijo...

Muy buen trabajo de María Eugenia y aunque me agrada dejar un comentario, ya sea para estampar mi huella por esta casa o para ahondar en una idea o quizá formular algún aporte, en esta oportunidad, creo que no hay nada más que agregar a tan excelente trabajo.
Sin embargo, una pequeñísima conceptualización y a lo mejor la autora de éste; concuerde conmigo y si no, está en su perfecto derecho, pues no se trata de tirar para abajo algo que de entrada es muy bueno.
Se nos decía que en el universo está lleno de ilimitada energía y eso es verdad...al menos yo lo creo...también concuerdo, que el deseo, el corazón, la motivación, impulsa fuertemente la maquinaria para conseguir lo que deseamos....luego, energía hay de sobra e ilimitada, pero ésta existe en dos formas que no se mencionan y creo que es bueno hacerlo.
Hay energía positiva y energía negativa y las dos ilimitadas. Está en nosotros saber escoger bien a la primera y desechar de plano la segunda. En otras palabras, cada pero, cada explicación, cada obstáculo que vemos, puede ser la energía negativa que nos conduce a no lograr nuestra motivación...y lo malo de ello, es que la energía negativa, trae más cargas negativas.
A la inversa pasa lo mismo. Si busco y empleo la energía positiva, el entusiasmo, las ganas, esa energía estará presente y traerá consigo más cargas positivas y así el caminar hacia nuestra meta, será feliz, entusiasmadora, genial y gratificante.
Desde Chile, Fernando Rodríguez Guzmán

Maria Eugenia Hassan dijo...

Muchas gracias Fernando.Para mi es un honor siempre leer y compartir tus comentarios o ver tu huella en esta tu casa tambièn. Es cierto, hay energìas positivas y negativas. Tambièn voy hacia la positiva, pues con esa es la que me identifico. Esto lo puedo explicar màs fàcil con dos pensamientos de Henry Ford (Industrial Estadounidense), estos son: "Tanto si piensas que puedes, como si piensas que no puedes, estàs en cierto". "La mayoria de las personas gastan màs tiempo en hablar de los problemas que en afrontarlos". De igual manera sucede con las energìas positivas y negativas. Ambas depende con el cristal que se les mire.